...a través de Bertha Dudde - 12.05.1961
BD 7891 Preservación de la pureza del manantial de la vida …

Siempre podréis sacar de Mi manantial; jamás temeréis que se seque, siempre que estéis dispuestos a dejar fluir de ello, el agua viva. Porque Yo Mismo lo he abierto para que podáis refrescar y fortaleceros. Yo Mismo he abierto para vosotros el manantial que proporciona a vuestra alma el alimento que necesita urgentemente para madurar en esta Tierra. Yo Mismo he seleccionado el recipiente en el que Mi Espíritu puede derramarse, y que, por lo tanto, debía ser preparado de la manera necesaria como es la condición para la afluencia del bien espiritual. Pues Yo quiero transmitir Mi Palabra a la Tierra que es el alimento adecuado para vuestras almas … Pero al igual que el cuerpo necesita alimentarse a diario para subsistir y cumplir su función, también el alma debe recibir alimento espiritual; de lo contrario su paso por la Tierra será infructuoso y no puede madurar lo suficiente para poder entrar en el Reino de la Luz.

Aunque a vosotros, los seres humanos, se os acerca un bien espiritual en la Tierra, pero ya no se recibe en el manantial y, por lo tanto, el agua de la vida, la Palabra de Dios, no se ha conservado en su pureza; por consiguiente, ha perdido su fuerza curativa, es sin efecto en el alma, pues el ser humano ya no conoce correctamente la voluntad de Dios, ya no sabe nada acerca de su tarea terrenal y acerca de su objetivo … Recibe un alimento que da poca fuerza al alma, y el ser humano mismo adquiere poca fuerza porque es tibio en sus obras de amor, porque el amor propio es demasiado fuerte, y no está debidamente instruido sobre su verdadero propósito en la vida terrenal. Por eso, transmito continuamente Mi Palabra pura a la Tierra, la cual os da aclaración.

Yo he abierto un manantial del que fluye el agua viva, llena de fuerza curativa mientras se la reciba en el mismo manantial … Por lo tanto, Me dirijo directamente a los seres humanos y verdaderamente debéis sanaros por Mi Palabra, mientras la escuchéis y la viváis, mientras cumpláis Mi voluntad, que Yo Mismo os revelo a través de Mi Palabra. Y jamás cerraré tal manantial … Pero vosotros mismos debéis mantenerlo puro, vosotros mismos debéis impedir que sea contaminado y que sustancias impuras se puedan mezclar con el agua de la vida, sustancias que disminuirán o incluso eliminarán su fuerza curativa … A vosotros, los seres humanos, os encomiendo la tarea de velar por la preservación de pureza, de que no aceptéis ningún bien espiritual ajeno y lo añadís al bien espiritual que os resuena desde lo alto, el que Yo Mismo os transmito a través de la voz del Espíritu …

Verdaderamente, solo quiero brindaros un buen alimento para vuestras almas, y también sé, lo que les sirve para poder madurar. Yo sé lo que necesitáis, y esto también os lo doy. Lo que no os permito recibir, tampoco lo necesitáis, y tampoco debéis aceptarlo de vuestros semejantes que os lo presentan como verdad … Porque Yo Mismo distribuyo la verdad según Mi amor y Mi sabiduría.

Pero Yo os dejo la libre decisión de aceptarlo o no como “verdad”, pues ni siquiera la verdad debe obligar; reconocerla requiere del libre albedrío. Quien la acepta, sin embargo, también reconoce cuando se le transmite un error por parte humana, y lo rechaza. Y por eso, también habrá el discernimiento necesario allí donde Yo Mismo haya abierto un manantial, para que el agua de la vida se mantenga pura y se preserve de cualquier aditivo nocivo.

Las acciones de Mi adversario siempre estarán dirigidas a socavar la verdad pura, y recurre a los medios más vergonzosos para lograrlo … Pero la fuerza de Mi Palabra es suficiente para reconocerlo y rechazarlo. Y los recipientes que Yo Mismo he seleccionado para recibir Mi corriente de gracia también serán protegidos por Mí, pues siempre Me serán fieles siervos; de otro modo, no podría transmitirles Mi pura Palabra. Porque conozco su voluntad y soy consciente de su amor por la verdad y de su disposición a llevar Mi Palabra al mundo …

Por lo tanto, puedo derramar una extraordinaria corriente de gracia porque sé cómo será aprovechada de quienes la reciben. Y esto también les asegura Mi protección, pues los tiempos finales requieren que la verdad será transmitida a los seres humanos, y bendeciré a todo aquel que Me sirva de esta manera durante estos tiempos finales, al recibir luz de Mis manos y llevar esta luz a la oscuridad de la noche en la que se encuentran los seres humanos mientras carezcan de verdad …

Amén